domingo, 24 de mayo de 2009

la fin du temps

Juliet cae. Inexorablemente, cae. Sawyer trata de rescatarla, pero es inútil; Kate también intenta ayudar, infructuosamente. Pockets of electromagnetic energy are a bitch; no puedes luchar contra tal fuerza inmisericorde. Juliet cae. Demonios, Juliet cae.
De todas las maneras en las que un final de Lost podría haber causado impacto (cosa que siempre ocurre), sin duda alguna ésta era la más asombrosa. Y no por inesperada. Siempre supimos que el idilio dhármico entre James y Juliet nunca terminaría bien. Para bien o para mal, intuimos el sino trágico de la mayoría de nuestros náufragos espaciotemporales favoritos: toda la felicidad, o al menos, la deliciosa paz que emitían ambos al final de LaFleur era un engaño: "¿verdad que se ven bien, juntos?; ¿verdad que se ven felices? Pues bien: eso no durará mucho" Era obvio, dolorosamente obvio. Así, debemos quitarnos el sombrero ante Carlton y Damon: a pesar de que la atracción parece ser principalmente el elemento fantástico/científico, y a pesar de intuir de antemano el destino de ambos personajes, lo que nos pega a la pantalla es el gesto desesperado de Sawyer, el rostro angustiantemente resignado de Juliet, la manaza del ex-convicto casi enterrándose en la piel de la ex-Otra, aferrándose penosamente a ese último destello de una vida tranquila, de una vida pacífica, de una diminuta felicidad. Pienso que esos segundos encapsulan la esencia de Lost: personajes atormentados inmersos en una situación inimaginable, luchando por mantener un poco de orden dentro de tanto caos, buscando algún tipo de significado dentro de tanto absurdo. Indudablemente, The Incident tuvo muchísimas escenas memorables, varias líneas inolvidables. Pero, en última instancia, recordaré The Incident y, probablemente, toda la quinta temporada, por esa escena.


(y, ahora, Louange à l'éternité de Jésus, un extracto del Quatour pour la fin du temps, de Olivier Messiaen. una de las obras sonoras que más profundamente me afecta. indescriptible)



martes, 19 de mayo de 2009

like an absolutely directionless particle

"Es difícil que el tiempo en nuestro universo pueda haber existido antes que el universo fuese creado. Sin embargo, puesto que no podemos imaginar ningún mecanismo por medio del cual el universo fuese creado a partir de la nada, parece que el tiempo probablemente existía junto con eso que era el Big Bang antes de convertirse en el Big Bang"

"espero que haya quedado claro :D"

lunes, 11 de mayo de 2009

embracing uncertainty


porque, sin importar cuánto pánico cause, cuánto ATP gasten nuestras neuronas imaginando posibilidades; sin importar si teníamos planes o no para el gato; sin importar nuestro temor de desatar (o no) una cantidad descomunal e incontrolable de energía; sin importar las consecuencias, algunas cajas siempre deben abrirse

sábado, 18 de abril de 2009

Criaturas

"Nuestra capacidad de adaptarnos y de aceptar cualquier cosa es también uno de nuestros más grandes peligros. Las criaturas completamente flexibles, cambiantes, no pueden tener una moral fija"

Stanislaw Lem, La Voz de su Amo

No creo que haga falta señalar lo terriblemente cierto de esta afirmación, sobre todo en el caso venezolano.

lunes, 13 de abril de 2009

Apología de la ansiedad

Soy un ansioso constitutivo. Es un rasgo biológico tan innegable como el astigmatismo o la miopía que me acompañan desde los doce años. He tenido que vivir con la ansiedad desde muy chamo, casi del mismo modo en que he tenido que vivir con las alergias. Hay una foto de mi primer día en el preescolar en la que muestro dos de mis signos clásicos de ansiedad: me muerdo los labios y me hago rollitos en el cabello y los arranco. Aunque todavía no he desarrollado un trastorno ansioso bien delimitado, de esos que tan claramente describe el DSM-IV-TR, no me extraña que, eventualmente, algún psiquiatra avezado me diga: "epa, chamo, usted tiene un tag; o un toc", o cualquiera de esas siglas tan prácticas. En fin. En eso estoy claro. Hasta ahora, más o menos hemos podido convivir: ella me quita mi serotonina, yo le quito su influencia paralizante. La ansiedad vive conmigo; yo vivo con mi ansiedad.
La ansiedad es uno de esos males necesarios que debemos acarrear los seres humanos como consecuencia de nuestra corteza cerebral; la evolución nos hizo una oferta: hermosos lóbulos cerebrales, con toda clase de capacidades, a cambio de uno que otro esquizofrénico y ansioso y maníaco-depresivo y obsesivo. Es un fenómeno interesante que se ha estudiado con muchas enfermedades, a nivel genético: para garantizar la permanencia de ciertos genes en el pool genético de la especie, esenciales para la supervivencia, algunos individuos, por leyes probabilísticas, muestran combinaciones de genes que determinan la aparición de ciertas enfermedades. Y, aunque parezca cruel, tiene todo el sentido biológico del mundo: algunos individuos se convierten, entonces, en chivos expiatorios de toda la especie, para que ésta pueda permanecer más tiempo en el planeta.
He pasado gran parte de mi vida tratando de limitar la influencia de la ansiedad en mis acciones, reduciéndola a mero bug biológico, a un extraño rasgo indeseable. Sin embargo, desde hace unos meses, he repensado un poco todo el asunto. ¿Qué tal si, en estos momentos, la ansiedad no es sólo un bug, un tic, un quirky feature, un indeseable bonus track; qué tal si, ahora, esta inquietud existencial constante tiene una razón de ser, tiene utilidad tangible como señal de alarma, qué tal si ahora está intentando alertarme sobre algo? ¿Qué tal si mis niveles bajos de serotonina, qué tal si mi histamina alterada me están diciendo algo? ¿Qué tal si realmente debería estar ansioso? ¿Debería escuchar ahora esa vocecita angustiada y necia? ¿Están tratando de decirme algo mis neuronas hiperkinéticas y bulliciosas? Probablemente sí. ¿He de hacer algo al respecto? Indudablemente. Y, aunque aun no sé exactamente qué, un embrión de plan va desarrollándose.

jueves, 9 de abril de 2009

4 8 15 16 23 42

Según Wikipedia, la apofenia "es la experiencia consistente en ver patrones, conexiones o ambos en sucesos aleatorios o datos sin sentido. El término fue acuñado en 1959 por Klaus Conrad, quien lo definió como «visión sin motivos de conexiones» acompañada de «experiencias concretas de dar sentido anormalmente a lo que no lo tiene»." La página Digital Bits Skeptic, en su artículo sobre la apofenia, señala un ejemplo clásico, tomado de los diarios del dramaturgo August Strindberg: "Ahí, en el suelo, encontré dos ramas, rotas por efecto del viento. Tenían la forma de las letras que en griego equivalen a ´P´ y ´y´... De pronto me di cuenta que debían ser la abreviación del nombre Popoffsky. Ahora estaba seguro que era él quien me perseguía, y que las Fuerzas querían que abriese mis ojos ante el peligro". Hoy en día, a Strindbger lo diagnosticarían como esquizofrénico paranoide.
Pero, claro, todos los miércoles somos inundados con ejemplos inmediatos de apofenias.

http://lostpedia.wikia.com/wiki/Apophenia

domingo, 22 de febrero de 2009

La circularidad en la historia; historia de la circularidad

Es propicio mencionar a James Joyce, por muchas razones. Leí el Ulises a los diecisiete años, y a pesar de los muchos baches, culpa de mi ignorancia, me cautivó: por la forma en que está escrito, por sus poderosas imágenes, por la vitalidad de sus personajes. Pero, también, por el trasfondo filosófico de la obra, que prefigura el más complejo tema de la circularidad y el eterno retorno que luego desarrollaría tan enigmática y maravillosamente en Finnegans Wake.
Hacía mucho tiempo que no pensaba en Joyce; gracias a las queridas crónicas espaciotemporales de los miércoles, lo recuperé del olvido.

James Joyce-Ulysses